viernes, 15 de marzo de 2019

ICONOGRAFÍA DEL RAPTO DE LAS SABINAS

Resumen de ponencia de Andrea Gómez Mayordomo: "ICONOGRAFÍA DEL RAPTO DE LAS SABINAS"

El rapto de las sabinas es uno de los pasajes más célebres acerca de los orígenes míticos de la ciudad de Roma, relatado por Tito Livio en obra Ab urbe condita. Este autor narra que, tras la fundación de la ciudad en la colina del Palatino por Rómulo y la creación de un asilo que atrajo a un aluvión de gentes de muy variada clase social, el inconveniente principal al que los romanos se enfrentaban era el escaso número de mujeres en la ciudad, lo que condenaba a la primitiva población a no durar más de dos o tres generaciones. Para solventar el problema, Rómulo ideó un maquiavélico plan: invitaría a las poblaciones vecinas a la celebración de unos juegos solemnes en honor a Neptuno Ecuestre. Uno de los pueblos próximos, los sabinos, acudieron en masa junto a sus familias, hecho que fue aprovechado por Rómulo para dar la orden del rapto de las hijas de los sabinos, y así poder por fin tener esposas que les asegurasen descendencia a los romanos. En consecuencia, se produjo la guerra con los sabinos para recuperar a sus hijas. Sin embargo, la leyenda narra que, en el transcurso de la violenta batalla, las desesperadas mujeres sabinas irrumpieron en medio de la lluvia de flechas, logrando separar el enfrentamiento entre sus padres y sus maridos. Finalmente, ambos bandos acabaron cediendo ante las mujeres y firmaron la paz. Ambos pueblos se unieron y fueron gobernados de forma conjunta por Rómulo y Tito Tacio, el rey de los sabinos.

El tema del rapto de las sabinas apenas se representó en la Antigüedad, excepto en algunas monedas republicanas y en los relieves de la basílica Emilia de Roma. En la Edad Media las Décadas prácticamente no aparece en manuscritos. En el siglo XIV, gracias, entre otros a Petrarca, creció enormemente la difusión de la obra de Livio y, en consecuencia, a partir del siglo XV aumenta la representación del rapto de las sabinas tanto en códices como en el arte debido a las posibilidades para hacer gala de estudios anatómicos que el tema ofrecía. El ejemplo más significativo es, sin duda, la obra de Juan de Bolonia. En época barroca destacan las obras de Nicolas Poussin y Luca Giordano y en el neoclasicismo el cuadro de Jacques-Louis David que plasma la intervención de las mujeres en la batalla entre romanos y sabinos, encabezada por Hersilia.



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